Limpia el aire.
Recarga las reservas.
Recupera ecosistemas.
La Organización Meteorológica Mundial define lluvia como la precipitación de partículas líquidas de agua, de diámetro mayor a 0,5 milímetros. Cuando hablamos de lluvias intensas o torrenciales, estamos hablando de un fenómeno meteorológico en el cual la caída de agua es superior a los 60 mm en el transcurso de un hora.
Las lluvias torrenciales pueden causar daños irreversibles en propiedades y cultivos, por tanto el correcto analisis de estas previo a su llegada es esencial.